Siervo del Verbo

El camino de un hombre cualquiera descubriendo a Dios


«Dios quiere sanar a través de ti»

Una nueva práctica en mi vida es el rezo diario del Rosario siempre que tengo oportunidad. Suelo levantarme alrededor de las 6 de la mañana para poder tener unos minutos de oración y recogimiento con el Señor a través del Santo Rosario y la oración personal antes de proceder a mis quehaceres diarios. Algún día he fallado por falta de tiempo, no voy a mentir, pero siempre tengo en mente mantener el hábito.

Menciono esto porque recientemente he tenido una experiencia tan bonita e increíble (el uso de la palabra no es accidental), que ahora creo darme cuenta de comprender la importancia de la oración constante que tantas personas de fe recalcan. La oración diaria y constante nos acerca más a Dios porque «afina» nuestra voz y nuestro oído para comunicarnos con él.

Un día, durante un descanso, me encontraba viendo vídeos en internet. Me topé con uno en el que una madre sostenía en sus brazos a su bebé recién nacido. Ambas se miraban a los ojos con intensidad y ternura. La mamá le hablaba con dulzura: «hola, pequeñita, soy tu mamá, ¿sabes? No sabía que te iba a tener, pero viniste». La pequeña entonces sonreía y agitaba sus brazos, como si comprendiese lo que su mamá le decía y el amor de sus palabras. Estas reacciones emocionaban a la mamá, que seguía hablando y sonriendo, con ojos llorosos de felicidad y ternura. Al ver esta interacción tan íntima, tan natural y genuina, tan bonita y dulce entre una bebé recién nacida y su mamá, me emocioné mucho y algo me hizo pensar: «ahí está Dios». En esa interacción llena de amor y dulzura, unión humana, inocencia, armonía natural… estaba Dios mismo.

Conmoviéndome aún más ante este pensamiento mientras continuaba observando la escena, no pude sino dar gracias y alabar a Dios. Bendito sea por regalarnos estos momentos tan bonitos y llenos de esperanza. Y entonces sentí una voz que afirmaba algo que identifiqué como «esto es con lo que puedes ayudarme». Esto me sobrecogió. Después de esta afirmación, vino una pregunta que percibí como: «¿quieres ser instrumento mío que facilite esto?». No me hizo falta tiempo para entender la pregunta, y en seguida explicaré por qué. Mi respuesta, entre lágrimas porque sentí mi corazón arder ante aquello sobrecogedor que estaba experimentando, fue un entusiasmado, rotundo y repetitivo sí: «sí, Señor, haz tu voluntad en mí». La felicidad que sentí se vio intensificada aún más por algo que, tras mi respuesta, podría describir como palabras de aliento y ánimo: «¡pues adelante!».

La razón por la que entendí la pregunta es sencillamente porque en algunas de mis oraciones, desde hace un tiempo, le he estado pidiendo a Dios me ayude en mi empeño por estudiar de manera diligente y disciplinada para una prueba tras la que, en caso de superarla, comenzaré un proceso de especialización en mi profesión médica. La imagen que se imprimió en mi mente tras este intercambio con Dios fue la de esforzarme en estudio y trabajo para facilitar que escenas como la del vídeo que acabo de describir puedan darse. Pude verme a mí mismo en el futuro desempeñando mis funciones con esfuerzo. Pude verme cansado, triste al ver enfermedad y muerte, enojado en ocasiones por discrepancias en el trato con pacientes y compañeros de trabajo, llevándome la preocupación a casa por haber o no hecho bien alguna cosa en particular… Y cuanto más pensaba en ello más deseaba todos estos sacrificios porque la finalidad representada por aquella imagen de madre y bebé, que ahora tengo impresa a fuego en mi mente y corazón por experimentar a Dios a través de ella, merece la pena el sacrificio, el sufrimiento y la calamidad personales.

Con la ayuda del Señor, podré realizar el estudio pertinente de forma eficaz, superar la prueba y comenzar la especialidad. Y una vez en este proceso, también con su ayuda podré portar la cruz que con ganas tomaré, para servir al prójimo a través de mi profesión, de mi esfuerzo… Para servir a Dios.

Desde el día en que Dios me hizo la pregunta, tengo un post-it en mi escritorio que reza «Dios quiere sanar a través de ti». Que así sea.



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Sobre mí

Un simple hombre que quiere dedicar un pequeño trozo de su vida cotidiana a relatar y compartir experiencias, descubrimientos, anécdotas, estudios y lecturas en relación con Dios, Cristo y el Catolicismo en general.

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