Siervo del Verbo

El camino de un hombre cualquiera descubriendo a Dios


El sentido de la vida

¿Tiene sentido la vida? Ante esta cuestión, tenemos dos opciones de respuesta: o bien creemos que sí lo tiene, o bien que no. Podemos mostrarnos escépticos y decir que todo es una mera ilusión y que no tiene ningún sentido.

Algo en lo que quizá la mayoría de nosotros sí coincidamos, independientemente de la respuesta que demos a la pregunta anterior, es que parece como si nuestra situación en el mundo, nuestra existencia, fuese una especie de imposición, como si todos fuéramos instados a «tomar partido» por el mero hecho de nacer.

Y en esta especie de «imposición», tarde o temprano se interpela, lo queramos o no, a nuestra libertad de dar una u otra respuesta a tal pregunta.

Uno puede, incluso, dudar de tener siquiera libertad de decidir, o sea, de tener libre albedrío.

Sin embargo, y paradójicamente, el reconocimiento de nuestra libertad es en sí mismo un acto libre. De alguna forma, curiosamente, estamos «condenados» a ser libres.

Por lo tanto, ante la pregunta de si la vida tiene o no sentido, tenemos la libertad de optar por una u otra respuesta. Es decir: en última instancia, nos corresponde a nosotros darle sentido.

Esta reflexión (que surge de la lectura de un libro titulado Creer, de Bernard Sesboüé) es, previsiblemente, la primera de una serie de reflexiones personales inspiradas en la lectura de esta obra. Esta serie de reflexiones tendrá un estilo similar al de las Meditaciones de Marco Aurelio, donde no solo hablo conmigo mismo (esperando ser inspirado por el Espíritu Santo), sino que espero poder además atraer a otros hacia la fe.

Dios te guarde y bendiga, lector.

Amén.



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Sobre mí

Un simple hombre que quiere dedicar un pequeño trozo de su vida cotidiana a relatar y compartir experiencias, descubrimientos, anécdotas, estudios y lecturas en relación con Dios, Cristo y el Catolicismo en general.

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